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Más de un centenar de aficionados se desplazaron a Marmolejo para apoyar al equipo femenino. Un autobús repleto y numerosos coches particulares desplazaron a una afición que dio color y vida a la grada y fue fundamental para el equipo a pesar de no conseguir el título.

A veces los logros deportivos no solo tienen su reflejo en la pista. Este puede ser el resumen común a todos los equipos federados de Marca Futsal en lo que va de esta temporada 22/23.

Es verdad que nos tocó vivir la cruz el pasado domingo en Marmolejo, con el equipo femenino rozando con los dedos el primer título oficial del club. El trabajo concienzudo realizado durante toda la liga no tuvo ese premio, no se reflejó en el resultado final.

Pero la cara estuvo en la grada. Con más de un centenar de personas que quisieron desplazarse a Marmolejo para estar con sus chicas. No solo completando el autobús que puso el ayuntamiento a disposición del club, sino que también fueron muchos los aficionados que acudieron en sus coches particulares. Porque sí, porque querían estar, como siempre.

Ese es el mayor trofeo que el club está consiguiendo esta temporada. Fuera de la pista. En cada partido de casa, la grada se llena de aficionados y de miembros de otras categorías del club para animar a su equipo, con sus colores. Cada tarde, el pabellón tiene vida, late desde la grada y fluye el trasvase de energía a la pista, como el corazón que bombea sangre al resto de órganos. Tardes mágicas de deporte, qué más se puede pedir.

Pero Marmolejo también fue la confirmación de que ahora no solo somos locales en el «18 de febrero», como en los últimos partidos del equipo femenino, donde esta ingente afición también nos ha hecho ser locales en Martos, empujando, alentando en cada jugada, en cada minuto, dando esas alas al equipo cuando las fuerzas escasean.

Y la final se disfrutó desde la grada. No cabe duda de que el equipo está orgulloso de esta afición, pero las más de cien almas que vivieron, sufrieron y disfrutaron a la vez la final también lo estaba de su equipo, como siempre, de sus equipos, de los que se dejan todo hasta el final. Y por eso despidieron a sus luchadoras como merecían, con aplausos y cánticos, como si el título se hubiera conseguido.

Por todo eso, por el empuje y apoyo incondicional, por ser cada vez más y mejores en la grada, podemos decir con orgullo que TENEMOS LA MEJOR AFICIÓN.

GRACIAS