FacebookWhatsAppEmailXGmailLinkedInCopy LinkPrint

El primer año en competición nos deja una competición liguera con momentos inolvidables, heridas y triunfos difícil de borrar.

Se acabó la liga 21/22 para el equipo Femenino. La primera liga de un equipo que partió de cero en el mes de agosto y que ha ido creciendo por semanas merced al compromiso y trabajo de cada uno de sus componentes. Al final, el equipo no pudo brindarse el premio de disputar una fase final. Se quedó en la orilla, después de poner todo y de estar muy cerca de conseguirlo en el último partido de liga. Por encima de la 6ª plaza conseguida en la clasificación, ha sido una temporada de aprendizaje continuo y de encajar golpes que se convirtieron en heridas, que sanaron y que mejoró e hizo más fuerte a todas y todos. Una liga que deja mucho bueno, en lo deportivo pero también en lo humano, y que hace que la llama esté más viva que nunca.

El verano pasado, pocos podrían predecir todo lo vivido, lo logrado y la situación actual que vive el equipo. Semanas veraniegas duras y con muchas incertidumbres que desembocaron en dar un paso al frente, pese a lo mucho desconocido y saber lo que significa adentrarse en un túnel que no sabes lo que te puede deparar. El trabajo, la constancia y tener los pies en el suelo se impusieron a la incertidumbre y al desconocimiento, y fueron fundamentales para dar pasos, con pies de plomo, pero que sirvieron para superar cualquier adversidad.

Las derrotas siempre te hacen aprender, pero en el momento de encajarlas duelen y te hacen dudar. Los triunfos enmascaran todo y no es oro todo lo que reluce. Y la liga nos enseño de todo. Linares CF y Armisa nos dieron la bienvenida y nos enseñaron en las dos primeras jornadas que nadie regala nada y que si queríamos competir debíamos superar primero nuestros complejos. De la salida a Martos aprendimos lo que hay que sudar para sumar un punto y que no siempre gana el que más lo merece, sino que hay que meter goles y aprovechar tus momentos. Con Castellar, en casa, disfrutamos con la gente que cada vez asistía en mayor número a nuestros partidos y nos demostraron que Torredelcampo quiere fútbol sala. La goleada encajada en casa contra el Linares Deportivo nos devolvió a mundo terrenal, para que no olvidemos que no se puede vivir de lo conseguido, sino que hay que trabajar cada semana para afrontar el siguiente reto. Lo que demostramos ganando a Avanza Futsal B y Linares CF, con trabajo, afán de superación, confiando en cada compañera y sin complejos, el éxito es de quién cree que puede conseguirlo. Los empates con Armisa y Martos en la segunda vuelta nos enseñaron que ningún empate es igual, que cuando vas a perder, un punto puede ser bueno y que, cuando vas a ganar, solo ganarás cuando suene la bocina final. De los enfrentamientos con el Real Jaén aprendimos valores en el deporte y que hay que saber perder pero también es muy importante saber ganar, por encima del resultado. Y de los dos partidos finales con Linares Deportivo y Avanza Futsal B, que hay que competir cada partido como si fuera el último y como si te jugaras la vida en cada jugada.

Un liga de aprendizaje y feed-back continuo para sentirse orgullosos y agradecidos por todo lo vivido. Todo servirá para el futuro. Solo es el comienzo, ¿seguimos?