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El Juvenil Autonómico de Marca Futsal afronta este sábado una salida de máxima importancia ante el Atlético Rosaleda. Los de David Alcántara visitan Málaga en un duelo directo entre los dos últimos clasificados, con el objetivo de estrenar su casillero de puntos y encontrar la respuesta que necesita el equipo para revertir su complicado comienzo de temporada.

El calendario ofrece una nueva oportunidad para cambiar la dinámica. Después de cuatro partidos disputados y otras tantas derrotas, el Juvenil Autonómico necesita transformar el trabajo semanal y las buenas fases de juego que ha mostrado en algunos encuentros en resultados que le permitan abandonar el último puesto de la clasificación.

El balance de este inicio de Liga no es el esperado. Tres de los cuatro encuentros disputados terminaron con derrota en el Pabellón ’18 de Febrero’, mientras que el compromiso previsto en El Ejido tuvo que suspenderse por las condiciones meteorológicas. La falta de puntos está pesando en un grupo que, pese a todo, mantiene la confianza y continúa trabajando para encontrar soluciones.

La última jornada, sin embargo, dejó una sensación diferente a la de los primeros partidos. Frente a Futsalhendín, el equipo aguantó con un ajustado 0-1 hasta el minuto 27, pero no encontró la manera de reaccionar cuando el rival amplió su ventaja. El marcador terminó reflejando un contundente 0-6 que dejó al conjunto blanquinegro sin la respuesta que había ofrecido en anteriores compromisos.

La pegada, una asignatura pendiente

Uno de los principales problemas del equipo durante este arranque está siendo la falta de acierto de cara a portería. Marca Futsal solo ha conseguido seis goles en sus cuatro encuentros, el registro ofensivo más bajo de la categoría. Una cifra que contrasta con la competitividad que había mostrado en sus tres primeros partidos, en los que llegó a mantenerse con opciones hasta los últimos minutos e incluso acarició resultados mejores.

En el apartado defensivo, los torrecampeños han encajado 17 tantos, una cifra que les sitúa entre los equipos menos goleados del campeonato. Ese dato invita a pensar que, con una mayor eficacia en ataque y más capacidad para responder a los momentos decisivos, el equipo puede encontrar el camino para empezar a sumar.

El reto de David Alcántara pasa por recuperar las sensaciones competitivas de aquellas primeras jornadas y conseguir que el grupo tenga más presencia ofensiva. El equipo necesita convertir sus llegadas en goles, evitar que los partidos se escapen cuando las diferencias son reducidas y mantener la concentración durante los cuarenta minutos.

Atlético Rosaleda, un rival directo

Enfrente estará un Atlético Rosaleda que ocupa la penúltima posición con tres puntos, por delante de Marca Futsal. El conjunto malagueño ha conseguido una victoria en sus cinco encuentros, precisamente frente a Albolote Futsal ‘B’, al que superó por 6-3 en la segunda jornada.

Desde entonces, los resultados no han acompañado al equipo malagueño, que ha encadenado cuatro derrotas ante Playa de Málaga, Sporting Almería, Heredia 21 y Sorbas. La más reciente llegó en su visita a Sorbas, donde cayó por un contundente 9-1.

Los números dibujan a un adversario que también atraviesa dificultades y que buscará aprovechar la oportunidad de jugar en casa para ampliar su ventaja respecto al último puesto. Para Marca Futsal, el encuentro representa una ocasión especialmente importante: una victoria permitiría estrenar el casillero de puntos y acercarse a un rival directo en la clasificación.

Eso sí, los resultados anteriores del Atlético Rosaleda no deben servir para alimentar ningún exceso de confianza, a pesar de ser el equipo más goleado de la categoría hasta el momento. Los malagueños ya demostraron su capacidad goleadora en el partido que ganaron a Albolote Futsal ‘B’ y tratarán de hacer valer el factor cancha. Los blanquinegros deberán competir con personalidad, intensidad y eficacia si quieren regresar de Málaga con una recompensa.

Un grupo que sigue creyendo

Pese a la dificultad del momento, el vestuario mantiene la unión y la ilusión. El equipo continúa trabajando durante la semana con ambición y convencido de que todavía está a tiempo de cambiar el rumbo de la temporada. La situación clasificatoria exige una reacción, pero también ofrece la oportunidad de convertir la adversidad en un estímulo para crecer.

El desplazamiento a Málaga llega en un momento crucial, no solo por la necesidad de sumar, sino por la posibilidad de recuperar confianza y demostrar que el grupo puede competir ante rivales que se encuentran en una situación similar.

El Juvenil Autonómico sabe que necesita dar un paso adelante, especialmente en ataque, y que el trabajo debe traducirse cuanto antes en puntos. La plantilla viajará con la ilusión de romper la mala dinámica y la convicción de que puede revertir el inicio liguero. El primer objetivo está claro: competir hasta el final y regresar con una recompensa que permita empezar a cambiar la historia de esta temporada.

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